Cuando Mark Cutifani asumió la conducción de Anglo American en abril del 2013, las cosas ya iban de mal en peor. Ahora son existenciales.El presidente ejecutivo australiano habló durante años de mercados "sombríos", de pérdidas de empleo y de abandonar negocios, pero ahora es una cuestión de supervivencia en tanto trata de rescatar la compañía centenaria del desastre de una expansión excesiva financiada con miles de millones de dólares de deuda.Tanto Anglo como Cutifani enfrentaron críticas por actuar con demasiada lentitud para introducir una reforma de la que muchos se han burlado por considerarla demasiado vaga y carente de urgencia.En su primera aparición pública después de revelar un audaz plan de reestructuración en diciembre, Cutifani dijo que este año parece ser el "más difícil hasta ahora" para el sector."O Mark Cutifani saca partido del potencial de la empresa o Anglo es comprada o disuelta", dijo Paul Gait, analista de minería en Sanford C. Bernstein, que trabajó en finanzas corporativas en Anglo American.