Perú es el tercer exportador de cobre en el mundo, después de Chile y China. De los 24 proyectos cupríferos que hoy están en cartera, diez enfrentan conflictos sociales activos. Uno de ellos es Cañariaco, en la región Lambayeque. Pese a no ser una de las principales regiones productoras de cobre, su nivel de reservas le confiere una posición expectante de cara al futuro. Figura dentro del top 10 de regiones con mayores reservas.Según cálculos de la empresa que tiene la concesión, la canadiense Candente Copper, se podría generar 2.000 puestos de trabajo durante la construcción y obtener regalías de US$2.800 millones durante los 22 años de funcionamiento de la mina.De este monto, US$1.000 millones serían para la región y el 32% para Cañaris, zona donde se ubica el proyecto. El proyecto suspendió sus actividades en mayo del 2013, después de una etapa de exploración que tomó 17 meses y costó US$150 millones -10% del total de la inversión calculada-. Durante el 2012 y el 2013, la comunidad de Cañaris se opuso al proyecto. Además del bloqueo de carreteras, los antimineros quemaron parte de las instalaciones del campamento. El proyecto quedó paralizado. En los últimos días, los dirigentes de la comunidad campesina San Juan Bautista de Cañaris han pedido al gobierno anular todas las concesiones mineras de su territorio. Indican que las concesiones fueron otorgadas sin que el Estado les haya consultado. El gobierno instaló mesas de diálogo, pero nunca se llegó a un acuerdo. La comunidad no está considerada en la relación de pueblos originarios e indígenas del Ministerio de Cultura donde se aplica la consulta previa.Los dirigentes antimineros advierten que si no se anulan las concesiones, 2.000 comuneros bloquearán carreteras, entre otras medidas aún por definir.