El destino de Doe Run pende de un frágil hilo. Si la minero-metalúrgica no consigue un comprador para sus activos en las próximas semanas, su situación financiera se volvería insostenible y tendría que recurrir a medidas extremas como declarar el cese colectivo y vender la mina Cobriza por separado.Fuentes cercanas a la empresa comentaron que la única esperanza para salir de esta amarga coyuntura recae en la negociación abierta con el fondo de inversión Cove House Investment, con sede en Dublin (Irlanda).