El ataque de una turba de alrededor de 2 mil personas contra las instalaciones del proyecto mineros Las Bambas, en Apurímac, es solo el inicio de una nueva escalada de violencia de grupos radicales contra los emprendimientos extractivos en diversas regiones del país.Tal como lo reveló EXPRESO en su edición del pasado lunes 21 de septiembre, en torno al complejo de Las Bambas, ya en la quincena de este mes fue tomada la comunidad de Pumamarca, adyacente al mayor yacimiento de la zona sur, donde otras comunidades de la provincia Cotabambas eran azuzadas por activistas de Sendero Luminoso, ligados a la Universidad Micaela Bastidas, según se supo por fuentes del Ministerio de Defensa.Para convencer a las masas, los azuzadores han planteado que la empresa china repita la entrega de miles de dólares a cada comunero, como lo hizo el anterior titular, Glencore.Sin embargo, el verdadero objetivo de los radicales es paralizar el proyecto minero más grande del Perú, que le agregaría alrededor de 2 puntos al PBI, con el fin de agravar la desaceleración de la economía y propiciar el retorno de la fórmula estatista.