De aquí en adelante, en el partido por la aceleración de la economía que se está jugando, el Perú tendrá que poner sus esperanzas en uno de sus jugadores menos confiables: el gasto estatal. Con el Banco Central de Reserva insinuando su preocupación por el alza de la inflación, el ministro de Economía y Finanzas, Alonso Segura, indicó ayer que la aceleración de la economía dependerá más de la política fiscal. No es una buena noticia. Que todo dependa del gasto de los gobiernos subnacionales, es para preocuparse porque el nivel de ejecución pública de las regiones y municipios fue de apenas 30% en el primer semestre y el año pasado les sobró alrededor de 25% de su presupuesto, terminando el cuarto trimestre con un 30% de menor gasto. Es decir, no han estado gastando cuando más se necesitaba. Segura, sin embargo, confía en la herramienta fiscal. Señala que el Gobierno Central viene aumentando en 16% su gasto y mantendrá ese ritmo.