Al centro poblado Bajo Puquiri nadie lo conoce por su nombre. Todos le dicen Delta 1, uno de los focos más antiguos de la minería informal e ilegal de Madre de Dios. La extracción artesanal aquí comenzó hace tanto tiempo que, a diferencia de los campamentos recientes construidos con palos y un plástico azul, en esa localidad hay como una ciudad comprimida con su plaza dearmas(quetambiénesparadero y cochera y eventual cancha de fulbito), su mercado, sus ferreterías, un chifa y decenas de bares y burdeles. Pero lo que aquí llama la atención, además, es que muchos de estos locales, sobre todo los clubes nocturnos, han cerrado. La señal es inequívoca: el oro ya casi se acabó.Otra manera de saber que aquí el mineral es ya escaso es la ausencia de mineros ilegales, de saqueadores que invaden cualquier concesión y, en el lapso de tiempo que demora el propietario en expulsarlos, ya consiguieron suficientes láminas de oro como para vivir antes de invadir otro terreno. "Son los desobedientes", resume Meraldo Umiña, presidente de la Sociedad Nacional de Minería en Pequeña Escala.(Edición domingo).