"Yo también le prendo una velita todos los días y rezo para que China no se nos caiga". Ya han pasado casi cuatro años de esta célebre frase, pero parece que hoy el exministro Luis Miguel Castilla ya no le reza al mismo santo. La turbulencia de los últimos días en el gigante asiático ha levantado dudas sobre la magnitud de la desaceleración de su actividad.Esto es un dato a observar con mucho cuidado porque puede retrasar la esperada recuperación de la economía peruana. Los impactos financieros se ven en el corto plazo como la bolsa, el dólar y la inflación (un 10% de devaluación genera 1.5 puntos de alza de precios según estima el BBVA); pero también hay varios mecanismos a través de los cuales puede golpear la dinámica productiva.Un primer mecanismo de contagio, que ya se ve desde el año pasado, es que el enfriamiento de China reduce la demanda por productos peruanos, lo que afecta nuestras exportaciones. Esto se da para los envíos tradicionales al gigante asiático (que se han contraído 7.9% este año) y no tradicionales (que retrocedieron 15.1%).