Para enfrentar la crisis financiera del 2008-2009, los países de América Latina hicieron uso de herramientas de política económica que resultaron en un considerable aumento del gasto público. Sin embargo, ese incremento en el gasto no se revirtió a pesar de que el crecimiento económico se recuperaba y la crisis quedaba atrás. La mayoría de los países ha visto afectado su espacio fiscal y reducida su capacidad de implementar políticas fiscales contracíclicas para enfrentar el enfriamiento de sus economías.Según el Fondo Monetario Internacional (FMI), los países de la región emplearon, en su mayoría, mecanismos de aumento del gasto corriente(salarios públicos, jubilaciones, protección social o servicios de salud), los cuales son difíciles de revertir. Brasil y Perú incrementaron la protección social, Chile y Uruguay aumentaron el gasto en salud y educación, y México subió las jubilaciones.