A primera vista, da la impresión de que se está terminando de construir un inmenso y moderno coliseo. Los obreros elevados a más de 20 metros de altura instalan las planchas de acero de lo que será el techo de este almacén para concentrados de mineral."Va a ser el terminal techado para concentrados más grande del mundo", dice, orgulloso, Miguel Ángel Martínez Espinoza, gerente general de Impala Terminals Perú, firma propietaria de la obra.El ejecutivo asienta su optimismo en los números: el terminal techado tendrá más de 120,000 metros cuadrados, una extensión cinco veces mayor a la que tiene el Parque Central de Miraflores, y una capacidad estática para almacenamiento superior al medio millón de toneladas de concentrados de cobre, zinc y plomo.