La inversión minera viene siendo golpeada desde fines del 2013 por un menor apetito de los inversores, ante la caída de precios de los metales en el plano externo y una excesiva regulación en el ámbito local que se agrava con los conflictos socioambientales, y en mayo último llegó a su punto más álgido.Los flujos de inversión hacia el sector minero se desplomaron un 33.1% en mayo a US$ 538 millones, su peor nivel en más de dos años y mantuvieron una tendencia negativa al acumular 14 meses de caídas consecutivas, según cifras del Ministerio de Energía y Minas. Las áreas que más se han visto afectadas son el equipamiento de planta que cayó 61.5% a US$ 162 millones entre enero y mayo; y la construcción de infraestructura para el sector que bajó un 26.1% a US$ 394 millones en el mismo periodo, dos rubros claves.Como es de esperarse, la exploración minera también registró una caída de 29.3% a US$ 187 millones, debido al menor atractivo que despierta el actual precio de los metales para los inversores.