El proyecto cuprífero La Granja podría sufrir un revés en la búsqueda de una mayor inyección de capital a partir del tercer trimestre, en caso que no se consiga una decisión final del Gobierno peruano sobre el desarrollo de este yacimiento.El depósito, ubicado en Cajamarca, con una inversión estimada de US$ 1,000 millones y a cargo de la anglo-australiana Rio Tinto, pasará entre agosto y setiembre por un proceso de evaluación por parte de un comité especializado de la empresa, para conocer la sustentabilidad del proyecto frente a otros desarrollos de Asia y América del Norte.En base a estas evaluaciones, el proyecto "greenfield" estaría compitiendo con otros desarrollos como la segunda fase de la unidad minera de cobre Oyu Tolgoi (Mongolia) y el prospecto Resolution en Arizona (Estados Unidos).No obstante, Gestión pudo conocer que, tras 14 meses de conversaciones entre la empresa minera y el Gobierno para el inicio del proyecto, no se ha tenido mayores avances. Una de las razones sería la falta de voluntad política por parte del Gobierno. El riesgo es que el contrato de concesión entre Rio Tinto y el Estado peruano está vigente hasta finales del 2016.