Cuando renunció a la oficina de diálogo de la PCM, en diciembre del 2014, la resolución que oficializó su salida no tuvo la protocolar frase con la que el gobierno agradece a sus funcionarios por sus servicios prestados a la nación. Ese detalle incrementó el rumor sobre desencuentros entre el que era jefe de la oficina que dirige las políticas de prevención de conflictos y la entonces primera ministra Ana Jara. Tras seis meses de silencio, Vladimiro Huaroc dice que hubo intereses políticos que bloquearon su trabajo en Tía María y en Conga, y lanza críticas a las nuevas estrategias para enfrentar la conflictividad social. ¿Por qué la ONDS no intervino en Tía María como sí lo hizo en otros proyectos y dejó que el proceso de diálogo lo lidere el Ministerio de Energía y Minas? Es una pregunta pertinente porque demuestra lo delicado del tema. La ONDS bajo mi responsabilidad nunca pudo intervenir en Tía María, ni en el proyecto Conga. Ambos fueron asumidos directamente por el Minem, a través del viceministro Guillermo Shinno y su oficina de Gestión Social. Las razones habría que preguntárselas a los ministros. Por ley nosotros teníamos que estar ahí. ¿Cuestiones políticas? Sí, por supuesto. ¿Por eso falló el diálogo con respecto a Tía María? Se obviaron pasos importantes en la reconstrucción de la confianza en Tía María, después de la crisis del 2009. ¿Qué hacer ahora? Tía María como Conga necesitan reconstruirse desde la base. No existe confianza, y no solo en la población del entorno sino en sectores mucho más amplios. Hay un malestar muy grande en Arequipa con Southern Perú, una empresa que tiene más de 40 años en la zona. ¿Cómo es posible que en ese tiempo no haya construido buenas relaciones?