Existe en el Perú -ahora actuando en Islay- un grupo subversivo que se opone a los grandes proyectos del país, dice Cecilia Valenzuela. Para determinar responsabilidades, asegura que es necesaria una fiscalía ad hoc.¿Le parece bien la pausa del proyecto Tía María? El proyecto se había convertido en un rehén en manos de grupos políticos empeñados en impedir que se realicen grandes inversiones en el país.¿A qué grupos se refiere? Uno se llama Tierra y Libertad y el otro es Patria Roja. Los dos han estado operando al extremo en el valle del Tambo.Hay lugareños que están a favor del proyecto, pero son oprimidos por los opositores. Eso se llama sicariato político. Estas personas han impuesto sus ideas y han formado milicias para atacar a la Policía y a los pobladores que no están de acuerdo con ellos. Muchas personas han sido vejadas solo por no estar de acuerdo con ellos y, luego, hemos visto varios policías heridos y el brigadier Vásquez asesinado en manos de estas milicias organizadas por estos grupos políticos.Entonces, ¿las responsabilidades no son individuales, sino de grupos políticos? Al contrario, los responsables de que exista un grupo subversivo gestándose en el país son los dirigentes, porque los ‘espartambos’ son un grupo subversivo. Esta gente no surgió repentinamente. Ha sido organizada y asalariada.¿Y cuál es la responsabilidad de Tierra y Libertad? En los diálogos vergonzosos que hemos escuchado, quien habla es el dirigente de Tierra y Libertad Pepe Julio Gutiérrez, que es parte del comité del partido. Este sujeto dice en los audios que tiene gente de acción "los espartambos" y que está formando cuadros políticos. Está ocurriendo en el Perú un fenómeno tremendo, es casi una reedición de lo que vivimos en los 80 con Sendero Luminoso y el MRTA.¿Cómo calificaría a Tierra y Libertad? Es un partido subversivo que usa la violencia para hacer política.