En los dos meses que lleva el conflicto por el proyecto Tía María, los policías que tienen que enfrentar a los antimineros viven una dramática situación. Además de la lluvia de piedras, cadenazos, palos con clavos y huaracazos que reciben, se sienten abandonados por su institución, que no les da a todos techo, comida, atención médica y que, además, se retrasa con los viáticos."Obviamente que sentimos un abandono de parte de la institución. Nosotros estamos preparados para esas situaciones de violencia, por eso nos dijeron que viniéramos a controlar este conflicto y mantener la seguridad, pero no puede ser que dejen en abandono a su personal. En muchas ocasiones, nosotros mismos arriesgamos la vida y eso, por desgracia, se ha podido comprobar en este conflicto", contó uno de los policías destacados en Matarani, en la provincia de Islay, al que llamaremos ‘agente 1’ debido a que no pueden dar sus nombres por temor a sanciones.Llegó el 8 de mayo, como parte de un contingente de 900 agentes que partieron de Lima para reforzar la seguridad ante el incremento de la violencia y porque se avecinaba el paro regional de 72 horas (12, 13 y 14 de mayo).