Los conflictos sociales continúan siendo el problema número uno para la minería, más allá de los bajos precios de los metales y las demoras en el otorgamiento de licencias y permisos, manifestaron ayer los geólogos mineros en ProEXPLO 2015, el congreso de exploración más grande de Latinoamérica. "Esta es la razón por la cual muchas empresas trabajan con perfil bajo y no dan a conocer el potencial de sus proyectos hasta que estos están muy avanzados y han conseguido la licencia social", refirió Ángel Álvarez, presidente del congreso y ex gerente general de Centromín.