Los acreedores de Doe Run se reunirán el 16 y el 19 de marzo para aprobar el cronograma definitivo de venta de la minero-metalúrgica. Su objetivo es cerrar rápidamente esta operación para posibilitar que el Complejo Metalúrgico de La Oroya (CMLO) vuelva a refinar la producción minera del centro del país, que hoy es exportada como concentrado, de menor valor.Según estadísticas de Doe Run, el Perú ha dejado de vender productos refinados por US$500 millones desde que el CMLO paralizó sus operaciones en el 2008."La fundición de La Oroya es una planta industrial de alta tecnología diseñada para procesar [y limpiar] el mineral polimetálico con alto grado de impureza que se produce en la sierra central. Sin el CMLO, el concentrado que estas minas exportan se penaliza [con un menor precio] en el mercado internacional", explicó Edwin Escalante, vicepresidente comercial de Doe Run.Precisó que China, nuestro principal socio comercial minero, prohíbe el ingreso de minerales con contenido de arsénico mayor a 0,5%, restricción que cierra la puerta a las exportaciones de muchas minas del centro del país.