En medio de las revelaciones sobre los supuestos casos de corrupción de Martín Belaunde Lossio, quien fuera parte de la campaña presidencial de Ollanta Humala en 2006, Christian Salas dimitió de su cargo de procurador anticorrupción este fin de semana y su decisión generó una serie de especulaciones sobre sus encontronazos con el gobierno. El ex procurador ofrece su versión de lo que realmente gatilló su retiro.¿Cuál fue el detonante de su renuncia?En realidad, fueron varios detonantes. El principal es muy personal y los otros están vinculados con muchos factores. Desde que asumí el cargo de procurador anticorrupción tuve claro que mi permanencia sería muy corta. Me tracé un máximo de un año. De hecho, los objetivos que diseñamos como equipo desde inicios de la gestión (fines de 2011) se alcanzaron. Así que mi renuncia en octubre de este año simplemente significó un adelanto de planes. Uno no puede trabajar incómodo y menos sabiendo que el cargo es de confianza. ¿A qué se refiere? Hay versiones sobre diferencias con Palacio de Gobierno. ¿Cuáles son?La respuesta tiene que ver con esos "otros" factores que motivaron mi renuncia. Más que diferencias con el Poder Ejecutivo, lo que hubo -desde mi perspectiva- fue una incomodidad desde el Ministerio de Justicia en relación a algunas declaraciones públicas que formulé respecto a algunos casos bajo mi competencia. ¿Por qué? ¿Qué es lo que le molestaba? ¿En qué consistía la desavenencia?No era por un tema de fondo, por tema legal, sino más bien por las repercusiones políticas de mis declaraciones. Finalmente, ese no era mi ámbito. No obstante, por mi propia forma de ser, yo consideraba que mis declaraciones legales eran pertinentes y necesarias, más aún en un contexto como el actual, donde algunos temas vinculados con presuntos actos de corrupción requieren ser señalados y conocidos por la ciudadanía. Pienso que el procurador anticorrupción debe cumplir con ese perfil. Así que, si tuviéramos que hablar de desavenencias, esa sería una de ellas.