Las comunidades que habitan la región Madre de Dios saben que pocos árboles han sido tan importantes en la vida de sus familias y ancestros como el árbol de castaña. Se cuenta que en 1569, tras un enfrentamiento con indígenas, el explorador español Álvarez Maldonado y sus hombres sobrevivieron días en medio de la espesura de la selva alimentándose solo de su fruto seco. La razón es que en estas tierras, antes que el oro fuera la adoración y perdición de los hombres, el castaño que puede llegar hasta 50 metros de altura y que ocupa más del 20% del territorio de MdD, era lo más apreciado.Según el Sernanp (Servicio Nacional de Áreas Naturales Protegidas por el Estado),en Madre de Dios existen 1,301 concesiones forestales de castaña que son aprovechadas por las comunidades nativas y la población local. El congresista de Dignidad y Democracia Eulogio, Amado Romero Rodríguez, es el dueño de una de estas concesiones. Sobre su misma concesión de castaños, el ex integrante de la bancada nacionalista también tiene a su nombre una concesión minera que no explota pero que deja que mineros ilegales sí lo hagan, según un reciente informe de Osinfor (Organismo de Supervisión de los Recursos Forestales y de Fauna Silvestre).