La inversión privada registró una caída de 3.1% durante el tercer trimestre, reflejando la lenta evolución en el desarrollo de los proyectos, particularmente en la minería. El menor ritmo de esta actividad se debe tanto a los menores términos de intercambio como a la caída de la confianza de los inversionistas. En la inversión directa extranjera también se observó una retracción. Así, disminuyó de US$ 1,912 millones que se registraron durante el segundo trimestre a US$ 1,044 millones en el tercero.Los menores flujos se dieron en la minería con US$ 608 millones y en la actividad de servicios no financieros con US$ 842 millones.