Desde hace mucho tiempo, los efectivos de inteligencia de la Dirección Nacional Antidrogas (Dirandro) no habían soportado tanta presión como la de estas últimas semanas. La directiva del Ministerio del Interior era lograr, lo más pronto, la captura del hombre más buscado en el Perú. No era un secreto entre los efectivos que esa orden respondía al objetivo de callar las voces de quienes aseguraban que no había interés por capturarlo.Los datos claves para empezar la cacería del empresario buscado a nivel internacional llegaron recién a fines de setiembre, cuando la titular de la Fiscalía Especializada en Lavado de Activos, Marita Barreto, confirmó que tenía dos personajes del entorno de Orellana prestos a colaborar con la ubicación y captura del empresario fugitivo desde el 1° de julio.El primer colaborador quizá fue quien más contribuyó a revelar aspectos desconocidos de Orellana al proporcionar varios de los teléfonos celulares con los que la pareja del abogado, Carolina Ester Morales Schaus, se comunicaba con este. También habló de su antigua sociedad con personas vinculadas al mundillo del narcotráfico.(Edición sábado).