Aunque el Perú y sus altas tasas de crecimiento económico lograron reducir la incidencia de la pobreza monetaria dramáticamente del 49% al 24% entre el 2006 y el 2013; elementos claves de la desigualdad se mantienen vigentes en el país, concluyó la agrupación de lucha internacional contra la pobreza Oxfam."Así, mientras en el 2004 un habitante rural tenía aproximadamente el doble de probabilidades de ser pobre que un habitante urbano, para 2013 esas probabilidades se habían triplicado. Es decir, hemos reducido la pobreza pero incrementado la brecha que separa al campo de la ciudad; poniendo en riesgo la calidad de vida de todos los peruanos, pues los pequeños agricultores quienes producen el 80% de la canasta familiar", explicó Armando Mendoza, economista e investigador de Oxfam en el Perú.