El ministro del Interior, Daniel Urresti, explicó que dos grupos de agentes, especialmente escogidos por él y dos altos generales, se encargaron de buscar y vigilar a Bendicto Jiménez. Aunque el equipo de detectives ya sabía que se hospedaba en la casa de sus suegros en el distrito de Hunter, en Arequipa, esperaron a que el exmiembro del GEIN estuviera en la calle, pues no tenían una orden judicial para irrumpir en el inmueble. Para Urresti, una orden de descerraje se hubiera filtrado y frustrado el golpe debido a que habría personas pertenecientes a diversas instituciones que lo protegían. Una semana antes un audio dejaba entrever que el juez Javier Villa Stein sería cercano a Jiménez, hecho que fue desmentido por el magistrado.