El dirigente asháninka Edwin Chota Valera fue asesinado antes de lograr la titulación de las tierras de su comunidad nativa Alto Tamaya-Saweto y de 4 comunidades más de la misma cuenca cuyos terrenos ancestrales fueron entregados en concesión por concurso público en 2002 a diferentes madereras. Desde entonces luchó legalmente enviando decenas de oficios al Director Sectorial de Agricultura de Ucayali, al entonces Inrena, a Cofopri e incluso a los diferentes ministros de Agricultura que pasaron en 12 años por esta cartera.La razón estaba y está de su lado. La resolución directoral 083-2003 del Inrena reconoce los derechos preexistentes de las comunidades indígenas y prevé la exclusión del área correspondiente a la comunidad de la concesión forestal.Sin embargo, el Gobierno Regional de Ucayali siempre se negó. Primero argumentando la falta de presupuesto para realizar la demarcación territorial de la comunidad y después sosteniendo que Chota debía llegar a un acuerdo con los titulares de las concesiones madereras (José Carlos Estrada Hayta, de Ecofu SAC, y Ramiro Barrios Galván) superpuestas al territorio de la comunidad ancestral .