Aun cuando el ministro del Ambiente, Manuel Pulgar-Vidal, aseguró hace poco que la regulación que aplica su sector nunca ha sido un bache ni lo será para la inversión privada, los empresarios insisten en que ocurre todo lo contrario. Ayer, el presidente de Minas Buenaventura, Roque Benavides, demandó al Ministerio del Ambiente ser mucho más razonable con la actividad minera. Señaló que la regulación ambiental no es del todo clara y que lograr la aprobación de permisos en esa cartera, entre otras, es un vía crucis para los empresarios. En el aspecto regulatorio, afirmó que un ejemplo de falta de claridad es la exigencia vigente referida al contenido de azufre en las actividades mineras, particularmente en los casos de las fundiciones. Consideró que es una ingenuidad el creer que el límite de 20 partes por millón de contenido de azufre (en las emisiones) es razonable, pues ninguna ciudad del Perú o México, ni de países avanzados como los Estados Unidos o el Japón, lo cumplen.