"ME PREOCUPA LA CREDIBILIDAD DE LAS INSTITUCIONES"
10 de agosto de 2014

Con la experiencia que le da el haber dirigido los destinos del país, el exgobernante Alejandro Toledo analiza la gestión del presidente Humala y plantea recetas para que sean tomadas en cuenta. ¿Cuál es su balance del desarrollo del país en los últimos 24 años? Una primera evaluación es que el Perú, inserto en América Latina, ha aprendido ciertas lecciones a golpes duros. Durante los últimos 40 años, América Latina fue escenario de crisis económicas, caos, hiperinflaciones que han roto muchos récords y que consecuentemente han tenido impactos en el incremento de los niveles de pobreza, pobreza extrema y desigualdad. Sin embargo, hemos aprendido nuestra lección. Una primera ha sido poner la casa en orden económicamente. Y en este primer punto las evidencias son contundentes. La crisis del 2008-2009 ha demostrado que América Latina, que viene creciendo desde el 2001, quiero ser claro y perdóneme por señalarlo porque coincide con el inicio de mi gobierno, por 14 años consecutivos venimos creciendo en tres gobiernos democráticamente elegidos. Cuando concluimos nuestra gestión, dejamos al gobierno del presidente García en 7,5% de crecimiento después de un proceso muy duro, porque yo no podía cometer la irresponsabilidad de redistribuir pobreza. Entonces me puse la meta de crecer y revertir una economía en recesión.¿Cuáles serían las otras lecciones? La segunda lección es que hemos madurado en términos de democracia, aunque existen lunares que la oscurecen, porque ha surgido una nueva manera de autoritarismo populista. Pero debemos decir que América Latina tiene una democracia electoral bastante generalizada. Es cierto que la calidad de la democracia todavía deja mucho que desear por la fragilidad de las instituciones, la administración de justicia y la independencia de los poderes. Hemos aprendido también que los Estados del Perú y América Latina tienen una débil capacidad gerencial para entregar resultados concretos, tangibles y medibles. Entonces, la disminución de la pobreza es muy desigual. Ha disminuido en términos salariales, pero si usamos índices multidimensionales, la crudeza de la pobreza no es captada y, además, está centrado en las capitales de las regiones. Creo que hemos avanzado, nos queda un largo camino por recorrer. No conozco arma más poderosa en el mundo para salir de la pobreza y de la encrucijada de la desigualdad que la combinación, la sinergia de la disminución de altas tasas de malnutrición temprana, de la provisión de salud y educación de calidad.(Edición domingo).