OTÁROLA:"CON EL CASO ÁNCASH SE JUEGA EL FUTURO DEL PERÚ"
16 de julio de 2014

Entrevista al presidente del Congreso, Alberto Otárola.EXPRESO ha publicado una encuesta que establece que a la población le da lo mismo (68.3%) que el Congreso funcione o no. ¿Cuál es su reflexión?Es un llamado de atención. Son percepciones pero que hay que tomarlas en cuenta porque es el sentimiento de la población. Nosotros en este periodo creo que hemos producido. Hemos actuado con transparencia, hemos cumplido con nuestro rol constitucional, eligiendo a los miembros del BCR, del Tribunal Constitucional, leyes importantes como la de educación, se ha cumplido con la labor de fiscalización, como por ejemplo desarchivamos el caso Áncash. Con el caso de la región Áncash se está jugando el futuro del Perú. No olvidemos eso. Entonces, ¿qué cree que haya pasado? Un hecho malo hace más daño que mil hechos buenos. Al día siguiente de la elección de los magistrados al TC, que fue un trabajo de filigrana, salió un escándalo de congresistas. Es decir, dos o tres congresistas se tiraron abajo las mil cosas buenas que ha hecho este Congreso. Esto debe ser un tema de reflexión para los congresistas con su electorado. No hay democracia sólida sin Congreso sólido. La percepción negativa que tenemos es por el mal accionar de muy pocas personas, pero este Congreso cumplió con sancionarlos con firmeza.Otra encuesta le pone de nota 09 al Congreso. ¿Acaso un Congreso bicameral lo haría más sólido y menos vulnerable? Pero un 09 en una encuesta significa el 45% de aceptación. Y las matemáticas no mienten, de acuerdo cómo se mire y eso es una aceptación alta a esta altura del Gobierno. Estoy seguro que eso se va a revertir cuando se vean los alcances de las medidas del Gobierno, que no son populistas, como la Ley Servir, la de educación, la reforma universitaria, la minería ilegal, y eso se reflejará en las encuestas.¿Qué nota le pone usted al Gobierno? Le pongo 18, pero tiene 45% de aceptación, y es una aprobación alta, con las medidas exentas de populismo que hemos tomado, que eran necesarias para la reforma del Estado que ningún gobierno quería encarar.