Lunes 30 de junio. Cuando se suponía que todos los peruanos celebraríamos la concesión de uno de los proyectos energéticos más importantes para el país, la apertura del sobre con el nombre del ganador de la concesión del Gasoducto Sur Peruano (GSP) volvió a generar nuevos cuestionamientos en contra de la entidad detrás del proceso: Pro Inversión.Más que en el gasoducto mismo, las críticas se enfocan en la ejecución del proceso de licitación, que no estuvo exento de acusaciones sobre posibles conflictos de intereses que habrían pesado en los resultados, poniendo en tela de juicio -una vez más- la adjudicación de una buena pro.De esta manera, se vuelve a poner sobre la mesa la calidad y transparencia del trabajo realizado por esta entidad, que en los procesos más importantes atrajo a duras penas la atención de un postor, poniendo en entredicho la efectividad de su labor "promotora".Aun cuando desde las altas esferas del Gobierno garantizan la transparencia en la concesión del GSP, también es cierto que las críticas no son nuevas y una vez más nos llevan a preguntarnos: ¿qué está pasando con Pro Inversión? ¿Por qué su labor no termina de convencer y deja un claro paso a los cuestionamientos?Si a finales del 2012, la agencia estatal era criticada porque en 18 meses el gobierno de Humala concesionó seis proyectos, hoy las cosas son realmente diferentes, pues 18 meses después -a punto de cumplir tres años de gestión- se concesionaron 19, triplicando la cantidad conseguida hace año y medio atrás. ¿Qué explica este cambio? Según el ex director ejecutivo de Pro Inversión, José Nicanor Gonzales, dicha celeridad obedece a que "el Gobierno recién se ha dado cuenta de que ha perdido tres años y ahora está en una carrera por sacar los procesos".