La crisis que se desató en la Comisión de Ética Parlamentaria, tras el "blindaje" a la legisladora nacionalista Cenaida Uribe, tuvo su origen en la falta de liderazgo del presidente del Congreso de la República, Fredy Otárola, quien permitió que se amplíe el número de integrantes de ese grupo de trabajo, lo cual ha hecho que se prioricen intereses políticos antes que las consideraciones morales sobre la conducta de las personas investigadas. A esa conclusión llegó ayer el vocero alterno de la bancada PPC-APP, Luis Galarreta, quien sostuvo que el oficialismo tiene "la obsesión" de no perder congresistas para la hora de las votaciones, sobre todo a pocas semanas de que se elija una nueva Mesa Directiva. Precisó que la crisis de esta comisión se originó en octubre, cuando el Pleno del Parlamento aprobó ampliar el número de integrantes del grupo, que pasó de 7 a 15.