La reducción de la informalidad es una de las consecuencias del crecimiento económico que se experimentó en el Perú en los últimos años. Entre el 2007 y 2012, la economía peruana experimentó una expansión de 34.9%. Sin embargo, el empleo informal continúa siendo un problema. Los datos más recientes del INEI revelan que, al 2012, el 74.3% de la fuerza laboral es informal. El dato no ha cambiado de forma significativa, pues en el 2007 ascendía a 79.9%. El problema se profundiza en las regiones. Hay 15 -de un total de 25 provincias- cuya población empleada informal excede el 80%.