En la víspera, Carmen Masías, la ahora ex jefa de Devida, manifestó su malestar ante su abrupto despido del cargo, el cual, según dijo, se dio sin dársele las explicaciones del caso. El miércoles, de acuerdo a una resolución suprema, se aceptaba su renuncia, y se nombraba a su sucesor, Alberto Otárola. Horas después, ella, sorprendida, dijo que no había dimitido. Desde el Gobierno evitaron dar una respuesta precisa y directa sobre su decisión. Su sucesor, Alberto Otárola, evitó hablar sobre las causas que generaron la salida de Masías y solo tras destacar su trabajo indicó que seguiría la acción implementada por su antecesora.El nuevo jefe de Devida enmarcó su trabajo en tres objetivos: implementar un liderazgo interinstitucional para ver el tema de los cárteles de la droga, incidir en la coordinación y en la represión del tráfico ilícito de drogas y erradicar 30 mil hectáreas durante su gestión. Así como emprender una lucha contra el ‘sicariato’.