Apocas horas de rendir su manifestación por los indicios que lo relacionan con el asesinato del exconsejero regional Ezequiel Nolasco, el presidente regional de Áncash, César Álvarez, sufrió ayer una descompensación dentro de su celda del piso 8 de la Dirincri, ubicada en la avenida España. Así lo afirmó su esposa, Milagros Asián, quien detalló que le habría bajado la presión a consecuencia del estrés producto de las acusaciones que pesan sobre él y que tienen que ver con la comisión de los delitos de asociación ilícita para delinquir y homicidio calificado.Fuentes policiales dijeron a este diario que durante los últimos días Álvarez se ha rehusado a probar alimento."Mi esposo sufre de claustrofobia -argumentó entre lágrimas Milagros Asián afuera de la Dirincri-, está triste porque se le acusa de algo que no cometió".Sumado a esto, su abogado Alfredo Ortecho sostuvo que su patrocinado se encuentra bajo un "cuadro depresivo" debido al encierro y a la distancia que lo separa de sus seres queridos. "No buscamos estrategias maliciosas", agregó.