La paciencia y el perfil bajo, pero sobre todo la perseverancia que caracteriza a la milenaria cultura china, han hecho que en los últimos 20 años esta se posicione sigilosamente en las principales actividades económicas de nuestro país, como son los sectores minero, pesca e hidrocarburos. La República Popular China, un país con casi 1.400 millones de habitantes, es la segunda economía del mundo, pero es la primera por contribución en términos absolutos al aumento del PIB global. Si bien hasta hace unos años estuvo creciendo a un ritmo de 10%, se calcula que para este 2014 crecerá 7%. Este aún fuerte crecimiento económico ha impulsado a China a consolidar la estrategia de compras de empresas a nivel internacional debido a que su rápido crecimiento requiere de materias primas que no tiene y por tanto no quiere depender de empresas que les vendan estos productos sino ellos mismos importarlos. La primera presencia importante china en el país data del año 1992, con el ingreso de Shougang Corporation en Marcona (Nazca). Una transacción estimada en unos US$ 120 millones, recuerda Jorge Manco Zaconetti, investigador de la Universidad Mayor de San Marcos (UNMSM).