Desde el comienzo de esta semana se empezaba a sentir un movimiento poco usual en las calles de Puerto Maldonado, en Madre de Dios: helicópteros yendo y viniendo, patrulleros cruzando rápido las avenidas, policías desplazándose a pie en grupos pequeños.Y entonces ocurrió. Entre la mañana del martes y el mediodía del viernes, más de 1.500 agentes y unos 40 fiscales participaron en trabajos de interdicción a los campamentos de mineros ilegales en San Gabán (frontera de Madre de Dios con Puno), el sector conocido como Mega 13, y a la altura del kilómetro 107 de la Interoceánica. En las cuatro operaciones llevadas a cabo se cumplían los objetivos planteados para atacar a la minería ilegal. La primera era dejar inoperativa la maquinaria en zonas prohibidas. En San Gabán, por ejemplo, se colocaron explosivos en un tractor valorizado en medio millón de dólares y otros vehículos menores. El segundo propósito era destruir los campamentos que sirven de refugio a mineros: en Mega 13 desalojaron y derribaron cantinas, chozas y tiendas.Otro objetivo era evitar que los informales se reagrupen a través de la ayuda logística: se decomisó mercadería y se desalojó a mecánicos y proveedores de alimentos.(Edición domingo).