Pasada la tensión tras la renuncia de Dacia Escalante, el ministro del Interior, Walter Albán, se presentó para afrontar la interpelación de la oposición en el Congreso sobre el uso de los gobernadores con fines proselitistas por parte de la Oficina Nacional de Gobierno Interior (Onagi) y dejó abierta la posibilidad de que se desactive dicho organismo aunque ello delegaría sua tareas al Parlamento."Corresponde al Congreso de la República desarrollar un debate en torno a la conveniencia de mantener una institución de este tipo", señaló.No obstante, Albán anunció que, en breve, promoverá varias reformas normativas que permitan dejar sin efecto algunas funciones y resolver problemas en el funcionamiento de la Onagi, en relación a las promociones comerciales y la entrega de bienes provenientes de rifas y sorteos.