Entendemos que es políticamente impopular defender a las grandes inversiones mineras y, por ende, va a ser difícil encontrar candidatos que salgan a hacerlo, más aún luego de la satanización que contra ellas la emprenden cierta prensa, un sector retrógrado de la Iglesia católica y un grupo de ONG ambientalistas con recursos abundantes.Las cifras, sin embargo, deben ser puestas sobre la mesa y en base a ellas comentar con propiedad. "La minería no paga impuestos y por eso la pobreza de las zonas donde operan no disminuye", se dice con alegre insolvencia.Sólo por concepto de canon se calcula que, el año pasado, las mineras han pagado al Fisco la friolera de 1,250 millones de soles. El 2004 fue una cifra muy similar.Lo que sucede -y de eso no hablan los candidatos- es que buena parte de ese dinero -nada menos que dos mil millones de soles-, posteriormente destinado a los gobiernos regionales, locales y universidades, simple y llanamente está durmiendo el sueño de los justos, porque los receptores no han tenido la capacidad de generar proyectos de inversión sensatos (la mayoría de alcaldes y presidentes regionales quiere construir monumentos o edificios públicos grandilocuentes que, con razón, no han pasado el examen del Sistema Nacional de Inversión Pública, SNIP).Por si fuera poco, aparte del canon, el sector aporta ingentes recursos como pago del Impuesto a la Renta. El 2005 han tributado por ese concepto alrededor de 2,500 millones de soles, cifra poco mayor que la del 2004."No generan empleo", arguyen como último recurso los enemigos de la inversión privada. Según diversos estudios, la inversión minera genera 85 mil empleos directos en las zonas donde opera y 380 mil indirectos, vinculados a su quehacer (si no existiera la mina, estos empleos tampoco existirían).Adicionalmente a estas cifras, por efectos de la inversión misma (desde 1992 a la fecha han invertido más de diez mil millones de dólares) se ha asfaltado 130 km de carreteras, se han afirmado ¡1,600 km! Y se ha construido 950 km de trocha.La inversión minera ha hecho más que el Estado al respecto. Harían bien los candidatos en leer números antes de hacer demagogia con un sector de gravitante importancia para la economía nacional. No se puede construir modernidad en base a vulgares mentiras que la población, lamentablemente, termina creyendo, señala el director de La Primera, Juan Carlos Tafur .