Las fallidas negociaciones de fusión entre Barrick Gold Corp. y Newmont Mining Corp. terminaron por estropear el ambiente entre las dos gigantes mineras, que ahora se acusan mutuamente de haber descartado un acuerdo visto con buenos ojos por numerosos inversores. Barrick, la mayor productora de oro del mundo, dio el primer golpe cuando dijo que creía que una fusión habría sido beneficiosa para los accionistas, pero que Newmont decidió que los intereses de sus inversores eran resguardados al mantener su independencia.