El reciente asesinato a Ezequiel Nolasco ha hecho voltear la mirada de todo el país hacia la región Áncash y, en particular, hacia su presidente César Álvarez Aguilar, a quien distintos sectores sindican como el presunto autor intelectual del crimen del exconsejero regional, ocurrido el 14 de marzo.Ayer, desde el Congreso de la República, parlamentarios de diferentes bloques denunciaron el alarmante avance del crimen organizado en esa parte del país, y emplazaron al Ejecutivo a tomar medidas. Sin embargo, fue la voz de Fiorella Nolasco, joven de apenas 20 años e hija del extinto dirigente político, la que se levantó con más fuerza para denunciar la existencia de una red de corrupción integrada por policías, fiscales, jueces y periodistas, con el propósito -dijo- de acallar las denuncias de corrupción contra el gobierno regional y su titular César Álvarez.