Durante casi un año, los mineros informales fueron azuzados por Sendero Luminoso, en el marco de una estrategia que consideraba la toma de carreteras e inclusive la toma del aeropuerto de Juliaca si el Gobierno no cumplía con sus exigencias. Los tres accesos de Juliaca fueron cerrados por la comunidad de Escaimonos y cinco mil mineros más montan guardia para repeler a la Policía Nacional, mientras que tres mil mineros hacen los mismos en la salida al Cusco, y han indicado que seguirán con la medida de fuerza de tomar el aeropuerto de Juliaca. Desde el principios de 2013, los senderistas se unieron a los dirigentes mineros ganándose su confianza y brindándoles protección.