"YO RENUNCIÉ POR LA INTROMISIÓN DE NADINE HEREDIA"
27 de febrero de 2014

No estuvo en el cargo de primer ministro ni siquiera cuatro meses. Juró en octubre pasado con la ilusión de institucionalizar el país pero se encontró con un obstáculo insalvable. No, no era Conga ni las protestas sociales, menos la inseguridad ciudadana o el crecimiento económico insuficiente, menos los resultados paupérrimos de nuestra educación. No, el problema principal para César Villanueva estaba en casa, se llama Nadine Heredia, y es la primera dama.Óscar Valdés, también ex primer ministro de Humala, ha contado que él era muy celoso, que no permitió que sus ministros se reuniesen con Ollanta sin que él estuviera informado. ¿No cree que así debió actuar? ¿No le faltó ordenar más a sus ministros, de tal manera que las coordinaciones y acciones de Gobierno fuesen más fluidas? Primero, el presidente es el jefe de Gobierno y, como tal, puede llamar a un ministro o a un viceministro en cualquier momento. ¡Cómo impedirlo! Él es quien toma las decisiones. Segundo, las decisiones luego se socializaban, se hacían de conocimiento de todos, sobre todo si el tema tratado era trascendente.¿No hubiese sido mejor que usted estuviese en esas reuniones? Así, las decisiones de Gobierno hubiesen sido más efectivas. Yo he despachado muchísimas veces con el presidente, tanto solo como con los ministros, no necesariamente en un Consejo; pero el presidente puede reunirse con los ministros en cualquier momento y despachar sin mí, pero todo se formalizaba en el Consejo de Ministros. Nada era oculto. Si intervienen personas ajenas, ya eso es distinto. ¿No será que usted pensaba que así debían funcionar las cosas y eso lo llevó a pecar de ingenuo, de inocente, de confiado, de buena fe? Es obvio que en el Gobierno de Humala las cosas no se manejan como la formalidad manda. Yo tomo mis decisiones sobre hechos concretos, no sobre especulaciones ni sobre lo que sospecho. Para actuar justamente debo tener una verificación concreta, y antes de los últimos sucesos no se dio nada irregular, pero cuando algo así se produjo tomé una decisión, y este suceso se produjo cuando la señora Heredia opinó públicamente sobre un tema (el del salario mínimo) que correspondía al ámbito del Ejecutivo. Eso sí es un hecho concreto, verificable. Allí decidí hablar con el presidente y renunciar.Usted calificó a lo dicho por Nadine como "opinión", pero los hechos demostraron que no era una "opinión" sino una "decisión" ¿Cómo ha verificado eso?Con la realidad: usted ya no es el primer ministro. Si tomé la decisión de renunciar es porque no admito una intromisión así, por pequeña que algunos la consideren. Además, la intromisión no fue pequeña, por eso renuncié. Y la decisión de mi renuncia se produjo el jueves pasado, el mismo día que ella declaró sobre el aumento del sueldo mínimo. Y si se la hice conocer al presidente el domingo fue porque él estaba fuera del país, tenía que esperarlo yo soy un hombre correcto, que respeta las formas, un institucionalista.¿Ese jueves se sacó la venda de los ojos? Claro, y por eso tomé la decisión de renunciar.Usted decide renunciar el jueves, pero presenta su renuncia el domingo ¿Cuénteme cómo fue ese domingo? A las 6 p.m. me reuní con el presidente para presentarle mi carta de renuncia.¿Y este la leyó antes de la presencia del ministro Castilla en Cuarto Poder? Por supuesto. Salí de Palacio a eso de las 8:45 p.m., y me llamaron para contarme lo que había declarado Castilla. Me quedé sorprendido. A partir de eso se especuló que yo renuncié por lo que declaró Castilla, cuando eso no fue así: yo lo había hecho antes.¿Por qué salió Luis Miguel Castilla a decir lo que dijo si ya no era necesario? Eso hay que preguntárselo a él, pero significó una intervención muy desafortunada por parte de un ministro. Primero, dijo que no había conversado conmigo del sueldo mínimo porque eso no estaba en agenda. Segundo, no es usual que un ministro salga públicamente a desmentir a un primer ministro.