Diplomático de profesión, Allan Wagner está por cumplir 72 años el próximo 7 de febrero, la mayor parte entregados a la Cancillería, y se siente orgulloso y satisfecho. Confi esa que la sentencia de la Corte Internacional de Justicia de La Haya sobre el diferendo marítimo con Chile ha sido su más grande desafío y responsabilidad. Sin embargo, destaca con humildad la importante tarea desarrollada por un esforzado equipo de peruanos que durante los últimos seis años impulsó este proceso. Jubilado hace dos años por límite de edad, dice que ahora está listo para volver al Perú, disfrutar de la familia y de los amigos. Por su gran tamaño, es difícil que pase desapercibido, aunque ahora el ciudadano de a pie lo reconoce por su papel en la delimitación marítima.Dejó de lado el Punto Concordia,y ahora Chile dice que hay un triángulo terrestre que le pertenece. La Corte señaló, al mismo tiempo, que esto no tenía ninguna implicancia con el límite terrestre. Recordó que este se fijó en el Tratado de 1929, fue llevado a la práctica por las comisiones demarcadoras de 1929 y 1930, y que se inicia en un punto del mar llamado Concordia. La Corte dijo que no era su función pronunciarse sobre la ubicación de ese punto, incluso indicó que podía quedar en un lugar distinto al punto de inicio del límite marítimo que la Corte estaba fi jando. Chile afirma que todo lo que está bajo el Hito N° 1 es su territorio. La Corte determinó en derecho. Lo que genera eso es que en el pequeño terreno de 3 hectáreas el mar pertenece a Chile y, de acuerdo al Tratado de 1929, y es nuestra posición como Perú, el territorio corresponde al Perú. Pero el presidente Piñera reclama esa zona para su país. Para los peruanos está claro que el Tratado de 1929 definió la frontera terrestre. Si Chile tiene una interpretación distinta, puede eventualmente llevar este tema al arbitraje del presidente de los Estados Unidos, lo que,obviamente, no sería deseable.