El presidente del Congreso, Fredy Otárola, no solo emprendió un viaje al Asia sin justificación aparente, sino que además utilizó este periplo "oficial" para que su familia completa pueda conocer lugares turísticos de China y Japón durante más de dos semanas.Con el interés colectivo que suscitó en diversos sectores la lectura de la sentencia en la Corte de La Haya, pasaron inadvertidas las movidas de Otárola para que su esposa y sus tres hijos acompañaran la comitiva especial del Congreso en cada destino que les marcó la agenda de viaje que autorizó la Mesa Directiva que él mismo conduce. Así, Shanghái, Beijing, Macao y Tokio fueron recorridos por la familia del hombre fuerte del partido de Gobierno. Solamente para costear el vuelo de ida y el retorno se debió desembolsar $2751 del erario nacional en el caso de Otárola. ¿Era lo correcto que vaya con su familia?Aunque el titular del Congreso, a su regreso de la gira de 17 días por tierras orientales, señaló sin el mayor reparo que "no hubo tiempo para turismo" y que "no fue un viaje de vacaciones", deberá explicar en qué benefició al país que su familia lo acompañe a una "visita" de carácter oficial, de la que no se conocen resultados. Cero acuerdos suscritos.