Entre el 2011 y el 2013, los organismos de inteligencia policial, financiera y aduanera se alarmaron por el aumento de exportadoras de oro que, desde Lima, Puno y Madre de Dios, enviaban toneladas de metal de la minería ilegal a refinerías de Suiza, EE.UU., Italia, Emiratos Arabes Unidos y la India. El Comercio centró su investigación en una de las mayores exportadoras de oro del Perú: Comercializadora de Minerales Rivero. La empresa, creada en el 2013 por Miguel Rivero Pérez, de 34 años -un empleado técnico sin recursos económicos- despachó en solo siete meses 4.5 toneladas de oro (valorizadas en US$ 165 millones).Sin embargo, la última de sus cargas (316 kilos de oro) cayó con otras en una operación de Aduanas de la Sunat a fines del 2013.