Las redes sociales se están convirtiendo en una herramienta más poderosa porque cada vez más gente, incluso en economías menos desarrolladas donde se localizan muchos proyectos mineros, tiene acceso a internet. Facebook, Twitter, entre otras, ayudan a facilitar el trabajo de los activistas que protestan contra la minería para bloquear proyectos, logrando que se difunda el mensaje que promueven y a organizarse con mayor rapidez contra una industria que ya enfrenta altos costos y precios volátiles.Desde Rumanía a Perú y Canadá, los movimientos de protesta han bloqueado proyectos mineros en años recientes, en parte porque los activistas han aprovechado el poder de las redes sociales y la tecnología, señalan ambas partes del conflicto.