Dicen que Tía María es un capricho de la naturaleza. Por lo general las grandes reservas de cobre se almacenan en la sierra. Es probable que un ramal de la rica franja mineralizada que recorre la cordillera peruana hasta Chile se desvió y depositó en la costa, a la altura de Arequipa. Las exploraciones comenzaron en 1994. Más de dos compañías hicieron esos trabajos. Cuando Southern halló Tía María no estuvo muy convencida de explotar el yacimiento, la ley del cobre era muy baja, 0.29%. Sin embargo, a cuatro kilómetros estaría la justificación para invertir los más de 1,200 millones de dólares que cuesta el proyecto integral. Era La Tapada, bautizada así porque no mostraba ningún indicio superficial de la gran reserva que almacenaba a más de treinta metros de profundidad. Desde 2008, la compañía intentó explotar las dos minas. Pero se ha enfrentado a los bajos precios del metal y sobre todo al rechazo de Tambo, un valle costero ubicado en la provincia arequipeña de Islay, que teme la contaminación por las operaciones mineras. Acorralado por las protestas sociales, el gobierno aprista canceló el Estudio de Impacto Ambiental (EIA).Corría el 2011 y el país celebraba las elecciones presidenciales. Dos años después, la minera hizo un nuevo EIA. Hoy está en manos del Ministerio de Energía y Minas, después de haber sido expuesto en audiencias polémicas en el distrito de Cocachacra, en donde la sensación de desconfianza todavía persiste.