Lo llamaron el domingo antepasado por la mañana y aceptó. Se fue al aeropuerto para viajar ese mismo día de Washington -donde se desempeñaba como embajador permanente del Perú ante la OEA- a Lima, pero no tuvo suerte. Partió al día siguiente. Walter Albán confiesa que todo fue tan rápido que solo vino con una muda de ropa. Está buscando tiempo para dar un salto a la capital de EE.UU., cerrar su casa y traer sus cosas. Al llegar, pasó tres días sin dormir intentando entender un sector que -admite- es muy complejo.¿Quién lo convocó?Tuve conversaciones con el presidente del Consejo de Ministros, con el ex ministro Pedraza y finalmente con el presidente.¿Villanueva lo propone?Así es.¿Conocía a Ollanta Humala?Sí. Por mi labor en la Defensoría del Pueblo. Él estaba con orden de detención cuando lo conocí.¿Por Locumba?Sí. Pidió garantías a la defensoría para someterse a derecho. Lo acompañé al Consejo Supremo de Justicia Militar. Cuidamos que se respetaran sus derechos. Luego hubo contacto cuando regresaba a Lima como agregado militar y tenía problemas administrativos en el Ministerio de Defensa. Me pidieron colaborar para que no se dilatara tanto. Más que una relación cercana, se construyó un vínculo de confianza en momentos claves.Dicen que un abogado de DD.HH. no conoce el sector.Este cargo lo han tenido personas muy diversas. De pocas se podría decir que han tenido especialidad en el sector. Lo importante es entender que es un trabajo en equipo. Necesito gente que conozca del tema y en la cual pueda confiar, además de consejos de distintas vertientes.Usted es el quinto ministro del Interior de este gobierno. ¿Qué priorizará?Depurar, echar a elementos que no son confiables y que alimentan esta imagen de corrupción.¿Está listo el proyecto que aumenta las causales para separar a los malos policías?No está concluido. Le vamos a dar prioridad.(Edición domingo).