Ricardo Briceño va y viene de Paracas. Respira el viento del balneario de Ica y, con esa sensación, regresa a Lima recargado de ideas para inyectar en reuniones y coordinaciones, que debe sellar a pocos días de la edición 51 de la CADE. Esta cita será la más importante de su vida, pues será él quien la presida.Al mar de Ica lo conoce de sobra. Una de sus hijas tiene una casa allí, pero además fue en esa provincia donde un grupo de empresarios hizo la primera reunión. "Creo que las condiciones están dadas para recuperar el espíritu de Paracas como hace 51 años", añade y sonríe. ¿Va a regresar a los orígenes? Sí, y van a ser los empresarios los que hablen y los ‘opinólogos’ los que se sienten en la platea a escucharnos.¿Solía ser al revés? Era al revés. Hay que cambiar la situación. ¿Y qué van a escuchar? El mensaje de una nueva generación de ejecutivos con una visión distinta de país, de empresa y hasta de sociedad.