MINERÍA ILEGAL Y COLAPSO DE REDES DE AGUAS SERVIDAS CONTAMINAN EL LAGO TITICACA
30 de octubre de 2013

Al llegar al centro poblado Oriental, jurisdicción del distrito de Cuyo Cuyo, en la provincia de Sandia, se observa la unión de los ríos Tisicho y Grande. Este último forma la cabecera del río Ramis, que finalmente desemboca en el lago Titicaca, luego de un recorrido de 300 kilómetros.En temporadas de estiaje, el Tisicho es casi un río seco y no alcanza para la actividad minera ilegal que se da en esta zona. Ante este problema, los ilegales compran el agua succionada mediante motobombas del río Grande, en una zona próxima a Oriental. Esta venta no es permitida por la Autoridad Local del Agua (ALA)."Hago cinco viajes nomás al día", explica uno de los conductores de un camión-cisterna, quien oculta su rostro bajo un pasamontaña, y niega que sea dueño del vehículo. No explica más y no muestra documento alguno al administrador de ALA, Jaime Quispe, quien lo intervino cuando succionaba el agua y llenaba su tanque. "En circunstancias como esta, nada podemos hacer si no estamos acompañados por algún representante del Ministerio Público no podemos incautar las motobombas o el vehículo que usan con impunidad", refiere el administrador local del agua.Algo similar ocurre en Pampa Blanca, otra zona minera situada al norte de Ananea, distrito de la provincia de San Antonio de Putina. Allí extraen el agua con motobombas de la laguna Sillacunca para la minería ilegal. Es en estas dos zonas -Oriental y Pampa Blanca- desde donde parte la contaminación por la actividad minera que afecta el ecosistema de la cuenca del Ramis y parte del lago Titicaca.