Gregoria Casas, su esposo cecilio Baca y sus hijos Yoni y marco Baca, sindicados como presuntos operadores de la minería ilegal en Madre de Dios, dijeron a El Comercio que su producción de oro se elevó desde 1992 cuando llegaron a Huepetuhe los representantes de diferentes empresas e maquinaria pesada, entre ellas Volvo y Ferreyros. "Los representantes de Volvo llegaban en avioneta hasta el aeropuerto de Huepetuhe o en sus camionetas desde el Cusco y se hospedaban en el hotel Victoria [ubicado en esta zona].En esos años cada máquina costaba entre US$ 170 mil o US$ 30 mil.Yo pagaba [esa parte] en efectivo", dijo Casas en la entrevista.El Comercio reveló el 2012 que ambas compañías tuvieron relaciones comerciales con la familia Baca Casas en diferentes etapas desde 1992 hasta que estas empresas dejaron Huepetuhe.