Entrevista a José Luis Escaffi, gerente general de Apoyo Consultoría Pública.¿Qué problemas tiene la ejecución de la inversión, sobre todo en los gobiernos regionales y locales? Hay varios, pero el problema central es la poca claridad en el objetivo del servicio público. Muchos funcionarios en los tres niveles de gobierno (nacional, regional y local) todavía no entienden que el objetivo de la inversión pública es finalmente que el ciudadano reciba un mejor bienestar por cada sol gastado, un nivel mínimo de cobertura y calidad de servicio asegurado en salud, educación, etcétera. El mensaje central es que en la inversión pública hay mucho desperdicio de dinero, mucha pérdida de eficiencia y eficacia, mucho dinero que no se gasta.¿Qué tanto no se gasta? Entre el 2005 y el 2012, el presupuesto institucional modificado (PIM), que en teoría ya tiene todos los financiamientos asegurados, acumuló S/. 195,000 millones programados para inversión pública, de los cuales (de acuerdo a las cifras devengadas) se ejecutaron S/. 126,000 millones. Es decir, S/. 70,000 millones quedaron dando vueltas en las reprogramaciones anuales: un promedio de S/. 8,625 millones se han quedado en saldos de balance, sin ejecutarse, mientras que las brechas de cobertura de servicios públicos básicos son todavía altas (US$ 88,000 millones proyectados al 2022 según AFIN). Porque se usan, principalmente, dos modalidades de inversión pública: la administración directa y la contrata. Casi el 100% de los S/ 195,000 millones de inversión programados entre el 2005 y 2012 se ejecutaron mediante estas dos modalidades (50% cada una), y el problema es que estas no aseguran la provisión del servicio, sino solo la construcción de la infraestructura, porque no ata las mayores inversiones al gasto corriente justificable, no asegura el financiamiento de este último y entonces no se hace el mantenimiento rutinario. Las otras dos modalidades autorizadas por la ley son obras por impuestos y asociaciones público-privadas.