Espinar, una de las trece provincias del Cusco, languidece bajo una administración municipal de izquierda que prioriza el gasto público en obras suntuarias, no esenciales para la población. El principal responsable, obviamente, es su alcalde, Óscar Mollohuanca, un férreo opositor de la inversión minera y un ejemplo de la ineficiencia y la irresponsabilidad.